El Gran Abuelo

Desde principios de la década de los 90 Pedro Pablo Oliva venía presentado atención a la imagen de Fidel Castro, líder de la Revolución Cubana. Tímidamente aparecía Fidel dentro de la multitud en sus Refugios, pero con la llegada del nuevo siglo, Fidel se convirtió –según lo dice el propio artista- en una obsesión. No reparó entonces en la imagen de Fidel-Político, sino en la imagen del hombre cotidiano, aquella a la que el cubano de la isla y el propio artista no tenían acceso. Comenzó así a imaginarlo: Fidel enamorando a una muchacha en El Malecón, con su familia, enfrentando la vejez y la conciencia de su mortalidad, Fidel en la soledad del poder absoluto. Este grupo de obras aparece en el 2003 y temáticamente continúan recorriendo el escenario psicológico y social de Cuba. La serie “El Gran Abuelo” recrea la figura del hombre enfrentado a sus aciertos y desaciertos en el ocaso de su vida. El motivo se torna delicado en su momento, porque violentar la representación de un ícono vivo es peligroso. En las múltiples lecturas de esta parte de la obra de Pedro Pablo que se aderezan con la picardía nacional las interpretaciones se han tornado plurales y provocan debates. Algunas de estas piezas no han sido expuestas, ni siquiera publicadas.

La Serie

A la serie El gran abuelo la conforman un poco más de 40 piezas entre estudios, dibujos, esculturas y lienzos. El artista la comenzó en el año 2003 cuando Fidel Castro, todavía se encontraba políticamente activo. La pieza que le da título a la serie El gran abuelo, es un retrato de un Fidel en pijama descansando en la tranquilidad del hogar. A la muerte de Fidel en diciembre del 2016, Oliva dice darla por concluida con una última pieza, una escultura titulada “El misterioso equilibrio del poder”.

El Gran Abuelo
2004 · Serie El Gran Abuelo
Óleo/tela
238cm x 164 cm

Abuelo contemplando una libélula
2006 · Serie El Gran Abuelo
Mixta/cartulina
170cm x 100 cm

El Gran Abuelo
2004 · Serie El Gran Abuelo
Óleo/tela
238cm x 164 cm

Historia de Amor
2004 · Serie El Gran Abuelo
Mixta/Cartulina
120cm x 80 cm

La Boda
2007 · Serie El Gran Abuelo
Óleo/tela

El Buen Consejero
2008 · Serie El Gran Abuelo
Mixta/Cartulina
80cm x 60cm

Amores en Birán
2009 · Serie El Gran Abuelo
Óleo/Tela
85cm x 70cm

¿Y Ahora Qué?
2010 · Serie El Gran Abuelo
Óleo/Tela
110cm x 80cm

Primer bocetos de El Gran Abuelo

El Gran Abuelo, en proceso.

Pedro Pablo Oliva, frente a El Gran Abuelo

Me di cuenta que necesitaba haber visto a ese hombre abierto, amplio, que quizás la vida política no se lo permitió porque tuvo que esconderse por las historias de los asesinatos, de los proyectos de matarlo, pero que nos perdimos esa oportunidad de ver su vida cotidiana, ese hombre más cercano a lo humano, más cercano a lo cotidiano, más cercano a lo familiar, tan importante para nosotros. Yo sentía que faltaba eso y en alguna medida he tratado de volcarlo, de expresarlo por las ausencias aquellas, por aquello que hubiera querido ver y sentir y ahí es que comenzó a aparecer la iconografía de Fidel, algo que, por supuesto tuve temor a la hora de expresarlo porque los funcionarios a veces temen permitirte, porque ellos asumen que pueden permitirte o no, ciertas y determinadas cosas, permitirte que tú uses la imagen iconográfica de Fidel y lo pongas en situaciones complejas. Una de las cosas maravillosas que tiene la obra de arte es que es un mundo, un mundo que uno domina, un mundo que uno es capaz de hacerlo inverosímil, que quizás no pase en la vida cotidiana pero que uno lo puede hacer ahí.
Yo he hecho con el tema de Fidel un desdoblamiento de mi sentido de la vida y de la muerte. Cuando lo sitúo contemplando una libélula o en el malecón, ese soy yo mismo, que también soy abuelo. Al representarlo a él, me estoy representando a mí mismo y analizo su situación como ser humano desde mi propia vida.

PEDRO PABLO OLIVA